El cuarto informe: los números y lo que viene
Cuatro años de gobierno dan para mucho. Dan para presumir aciertos, reconocer avances, hablar de lo que falta y, también, para preguntarnos hacia dónde va Durango.
Ese fue, en buena medida, el
mensaje que dejó Esteban Villegas Villarreal durante su cuarto informe de
gobierno. Más que quedarse solamente en las cifras, el Gobernador quiso dejar
una idea muy clara: “Durango está vivo, unido y de pie”.
No es solamente una frase. Es
también una respuesta a quienes durante estos cuatro años han apostado a que el
desgaste, las diferencias políticas o los problemas terminarían por fracturar al
gobierno y a su entorno.
Hasta ahora, eso no ha ocurrido,
el gobierno llega a su cuarto año con proyectos que pueden marcar una
diferencia importante para Durango, particularmente en agua, inversión y
generación de empleo.
La Presa Tunal II es quizá el
mejor ejemplo. Cinco mil 913 millones de pesos no son cualquier cosa. Pero más
importante que la cifra es lo que está detrás: agua potable para 350 mil
habitantes durante los próximos 50 años.
En política, hay obras que sirven
para la fotografía del momento y hay otras que pueden convertirse en legado.
Tunal II pertenece a la segunda categoría.
Y mientras unos proyectos miran
hacia las próximas elecciones, éste mira hacia las próximas generaciones.
En inversión también hay números
que llaman la atención: 41 empresas con convenios por 57 mil 600 millones de
pesos y una expectativa de 40 mil empleos directos. Veinticinco empresas ya
están operando y generan alrededor de 14 mil empleos.
Aquí, sin embargo, está la prueba
de fuego, porque anunciar inversiones es una cosa y convertirlas en empleos
dignos, permanentes y bien pagados es otra. Ahí es donde el Gobierno tendrá que
demostrar que la promoción económica no se queda en los comunicados y que
realmente empieza a cambiar la vida de las familias.
Y hay otro asunto que no puede perderse
de vista: los jóvenes.
Esteban Villegas les habló de
frente y les pidió soñar en grande, equivocarse y levantarse. El mensaje es
correcto, pero también representa uno de los mayores desafíos de Durango.
Porque de poco sirve pedirle a un
joven que sueñe en grande si las oportunidades siguen estando fuera del estado.
La verdadera batalla será
conseguir que esos jóvenes encuentren aquí educación, empleo, desarrollo y
motivos suficientes para quedarse.
En el terreno social también hay
resultados que merecen reconocimiento, más de 65 mil mujeres con Tarjeta Madre,
más de 20 mil hogares apoyados para mejorar sus viviendas y la Ruta de la Salud
recorriendo comunidades son acciones que tienen una diferencia importante
respecto a cualquier discurso: se pueden tocar, se pueden ver y, en muchos casos,
se pueden sentir.
Lo mismo ocurre con el trabajo
del DIF Estatal y con la atención a niñas, niños y adolescentes.
Villa Esperanza, Casa Hogar
Laguna y la renovación de espacios para la primera infancia hablan de una
política social que no debería medirse solamente por cuántos apoyos se
entregaron, sino por cuántas historias de vida pueden cambiarse.
Aquí aparece una frase que vale
más que muchas cifras: el pasado de un niño jamás debe definir su futuro.
Ese sí es un compromiso que
trasciende sexenios, pero tampoco hay que equivocarnos.
Un cuarto informe no significa
que todo esté resuelto. Durango sigue teniendo pendientes, municipios que
reclaman atención, problemas de infraestructura, necesidades en salud,
educación y seguridad, y una economía que todavía tiene que crecer a un ritmo
mayor para que el desarrollo alcance a todos.
Por eso el quinto año será
particularmente importante, ya no bastará con anunciar lo que viene, habrá que
entregar resultados.
Mientras los primeros años de un
gobierno permiten explicar, justificar y acomodar las piezas, en la recta final
la ciudadanía empieza a cobrar facturas y a preguntar qué quedó realmente.
Y en política, amigo lector, esa
es la parte que nadie puede esquivar.
El Gobernador cerró con otra
frase: “Nuestro mejor momento está por suceder”.
La frase es políticamente
potente, pero también es un reto, porque si el mejor momento está por llegar,
entonces lo que viene tendrá que ser mejor que lo que ya pasó.
Más agua, más empleos, más
seguridad, más oportunidades, más resultados que puedan sentirse en las
colonias, en las comunidades y no solamente más discursos.
Durango tiene una oportunidad que
no puede desperdiciar. La inversión que comienza a llegar, los proyectos de
infraestructura y el nuevo escenario económico pueden colocar al estado en un
sitio diferente.
Pero las oportunidades, como las
elecciones, no se ganan con discursos, se ganan trabajando.
El cuarto informe deja números
importantes y proyectos que generan expectativa. Ahora toca convertirlos en
realidad.
¿Qué tan lejos estamos dispuestos
a caminar como estado?
Porque el futuro ya no está en el
discurso, el futuro empieza a cobrarse en resultados.
#LaHistoriaSigue
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