El cuarto informe: los números y lo que viene

Por César Adrián - septiembre 10, 2026

 


Cuatro años de gobierno dan para mucho. Dan para presumir aciertos, reconocer avances, hablar de lo que falta y, también, para preguntarnos hacia dónde va Durango.

Ese fue, en buena medida, el mensaje que dejó Esteban Villegas Villarreal durante su cuarto informe de gobierno. Más que quedarse solamente en las cifras, el Gobernador quiso dejar una idea muy clara: “Durango está vivo, unido y de pie”.

No es solamente una frase. Es también una respuesta a quienes durante estos cuatro años han apostado a que el desgaste, las diferencias políticas o los problemas terminarían por fracturar al gobierno y a su entorno.

Hasta ahora, eso no ha ocurrido, el gobierno llega a su cuarto año con proyectos que pueden marcar una diferencia importante para Durango, particularmente en agua, inversión y generación de empleo.

La Presa Tunal II es quizá el mejor ejemplo. Cinco mil 913 millones de pesos no son cualquier cosa. Pero más importante que la cifra es lo que está detrás: agua potable para 350 mil habitantes durante los próximos 50 años.

En política, hay obras que sirven para la fotografía del momento y hay otras que pueden convertirse en legado. Tunal II pertenece a la segunda categoría.

Y mientras unos proyectos miran hacia las próximas elecciones, éste mira hacia las próximas generaciones.

En inversión también hay números que llaman la atención: 41 empresas con convenios por 57 mil 600 millones de pesos y una expectativa de 40 mil empleos directos. Veinticinco empresas ya están operando y generan alrededor de 14 mil empleos.

Aquí, sin embargo, está la prueba de fuego, porque anunciar inversiones es una cosa y convertirlas en empleos dignos, permanentes y bien pagados es otra. Ahí es donde el Gobierno tendrá que demostrar que la promoción económica no se queda en los comunicados y que realmente empieza a cambiar la vida de las familias.

Y hay otro asunto que no puede perderse de vista: los jóvenes.

Esteban Villegas les habló de frente y les pidió soñar en grande, equivocarse y levantarse. El mensaje es correcto, pero también representa uno de los mayores desafíos de Durango.

Porque de poco sirve pedirle a un joven que sueñe en grande si las oportunidades siguen estando fuera del estado.

La verdadera batalla será conseguir que esos jóvenes encuentren aquí educación, empleo, desarrollo y motivos suficientes para quedarse.

En el terreno social también hay resultados que merecen reconocimiento, más de 65 mil mujeres con Tarjeta Madre, más de 20 mil hogares apoyados para mejorar sus viviendas y la Ruta de la Salud recorriendo comunidades son acciones que tienen una diferencia importante respecto a cualquier discurso: se pueden tocar, se pueden ver y, en muchos casos, se pueden sentir.

Lo mismo ocurre con el trabajo del DIF Estatal y con la atención a niñas, niños y adolescentes.

Villa Esperanza, Casa Hogar Laguna y la renovación de espacios para la primera infancia hablan de una política social que no debería medirse solamente por cuántos apoyos se entregaron, sino por cuántas historias de vida pueden cambiarse.

Aquí aparece una frase que vale más que muchas cifras: el pasado de un niño jamás debe definir su futuro.

Ese sí es un compromiso que trasciende sexenios, pero tampoco hay que equivocarnos.

Un cuarto informe no significa que todo esté resuelto. Durango sigue teniendo pendientes, municipios que reclaman atención, problemas de infraestructura, necesidades en salud, educación y seguridad, y una economía que todavía tiene que crecer a un ritmo mayor para que el desarrollo alcance a todos.

 

Por eso el quinto año será particularmente importante, ya no bastará con anunciar lo que viene, habrá que entregar resultados.

Mientras los primeros años de un gobierno permiten explicar, justificar y acomodar las piezas, en la recta final la ciudadanía empieza a cobrar facturas y a preguntar qué quedó realmente.

Y en política, amigo lector, esa es la parte que nadie puede esquivar.

El Gobernador cerró con otra frase: “Nuestro mejor momento está por suceder”.

La frase es políticamente potente, pero también es un reto, porque si el mejor momento está por llegar, entonces lo que viene tendrá que ser mejor que lo que ya pasó.

Más agua, más empleos, más seguridad, más oportunidades, más resultados que puedan sentirse en las colonias, en las comunidades y no solamente más discursos.

Durango tiene una oportunidad que no puede desperdiciar. La inversión que comienza a llegar, los proyectos de infraestructura y el nuevo escenario económico pueden colocar al estado en un sitio diferente.

Pero las oportunidades, como las elecciones, no se ganan con discursos, se ganan trabajando.

El cuarto informe deja números importantes y proyectos que generan expectativa. Ahora toca convertirlos en realidad.

¿Qué tan lejos estamos dispuestos a caminar como estado?

Porque el futuro ya no está en el discurso, el futuro empieza a cobrarse en resultados.

#LaHistoriaSigue

 

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