2027: el año en que Durango tendrá que pelear cada peso

Por César Adrián - octubre 03, 2026

 

El presupuesto no es solamente una cifra.

Detrás de cada peso que llega a Durango hay una carretera que puede rehabilitarse, una escuela que puede atenderse, un hospital que puede equiparse, una familia que puede recibir apoyo y una obra que puede generar empleos.

Por eso, el presupuesto federal de 2027 será mucho más que una discusión de números en la Cámara de Diputados. Para Durango será, en buena medida, una prueba de capacidad de gestión.

El Gobierno Federal ya presentó su propuesta económica para el próximo año. Hacienda plantea un gasto neto superior a los 10.6 billones de pesos y estima que la economía mexicana crecerá al menos 2 por ciento. También se anuncian incrementos en rubros como educación, salud, seguridad y campo.

Pero una cosa es el crecimiento nacional y otra muy distinta lo que termina llegando al territorio.

Ahí está el verdadero asunto para Durango.

El gobernador Esteban Villegas ha insistido en que el estado necesita más recursos federales para atender sus rezagos y, particularmente, para impulsar infraestructura. La discusión no termina con lo que viene etiquetado en el proyecto original del PEF; la pelea presupuestal apenas comienza.

De hecho, el propio gobernador ha adelantado que habrá que gestionar recursos para obras que no aparecen con una partida específica, particularmente en materia carretera, además de insistir en proyectos hospitalarios que Durango necesita. En la propuesta federal, se ha señalado que una parte importante de los recursos identificados para obra pública en la entidad está concentrada en la presa Tunal II

¿Será suficiente lo que está planteado para Durango frente a lo que realmente necesita?

La respuesta no es sencilla.

Durango arrastra necesidades históricas en infraestructura carretera, salud, agua, educación, campo y servicios básicos. Al mismo tiempo, el estado pretende aprovechar la llegada de nuevas inversiones para generar empleo y transformar su estructura económica. El propio gobierno estatal reporta inversiones en marcha por miles de millones de dólares y miles de empleos asociados a esos proyectos.

Es decir, hay una oportunidad, pero las oportunidades también cuestan dinero.

Una planta industrial puede instalarse en Durango, pero necesita caminos, agua, energía, seguridad, trabajadores capacitados y servicios. Una inversión privada puede generar empleos, pero el gobierno tiene que crear las condiciones para que esa inversión no llegue a una entidad con infraestructura insuficiente.

Esteban Villegas llega a esta discusión con un argumento que su administración ha venido construyendo desde el inicio: finanzas estatales ordenadas, disciplina en el gasto y capacidad para mantener el equilibrio financiero.

Para 2026, el Gobierno del Estado presentó un presupuesto de 51 mil 550 millones de pesos y sostuvo por segundo año consecutivo el esquema de balance cero. También reportó incrementos importantes para educación, salud, campo, seguridad e infraestructura.

Pero tener finanzas ordenadas no significa que sobren recursos. al contrario, en una entidad con tantas necesidades y con una dependencia importante de las transferencias federales, cada reducción, cada bolsa que desaparece y cada proyecto que no se etiqueta puede convertirse en un problema para las finanzas estatales.

Y por eso la insistencia del gobernador para conseguir más recursos no es un asunto menor.

La verdadera discusión de 2027 será determinar qué tanto puede crecer Durango sin comprometer lo que ya tiene, y qué tanto puede invertir para dejar de depender únicamente de las participaciones federales.

Porque también hay otra cara de la moneda, el Gobierno Federal plantea reducir gradualmente el déficit y mantener una política de disciplina fiscal. Eso significa que los estados tendrán que competir por recursos dentro de un escenario en el que las necesidades son muchas y el dinero público no es infinito.

Y Durango tendrá que hacer valer sus argumentos, no solamente pedir más.

Tendrá que demostrar para qué quiere más.

Carreteras que conecten regiones productivas. Infraestructura hidráulica. Hospitales. Medicamentos. Escuelas. Seguridad. Campo. Desarrollo regional. Obras que generen empleo y no solamente inauguren fotografías. Ese debería ser el criterio.

El gobernador tendrá que seguir tocando puertas en la Federación, negociar, gestionar y defender cada peso para Durango. Pero también tendrá que cuidar que cada peso estatal tenga destino, resultados y sentido social.

El presupuesto que viene puede representar una oportunidad para consolidar el crecimiento que Durango busca desde hace varios años.

Pero también puede convertirse en un año de restricciones si las bolsas federales no alcanzan para cubrir las necesidades de una entidad que tiene enormes distancias, comunidades dispersas y rezagos históricos.

Por eso, más que esperar un presupuesto grande, Durango necesita un presupuesto útil.

Uno que se vea en las carreteras, en los hospitales, en las escuelas, en el campo, en los municipios, en los empleos, en los servicios y sobre todo, en el bolsillo de las familias.

Porque al final del día, el presupuesto no se mide en miles de millones.

Se mide en lo que esos miles de millones son capaces de cambiar en la vida de la gente.

Y en 2027, Durango tendrá que pelear cada peso, pero, sobre todo, tendrá que hacer que cada peso cuente.

#LaHistoriaSigue

 

 

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