2027: el año en que Durango tendrá que pelear cada peso
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El
presupuesto no es solamente una cifra.
Detrás de
cada peso que llega a Durango hay una carretera que puede rehabilitarse, una
escuela que puede atenderse, un hospital que puede equiparse, una familia que
puede recibir apoyo y una obra que puede generar empleos.
Por eso,
el presupuesto federal de 2027 será mucho más que una discusión de números en
la Cámara de Diputados. Para Durango será, en buena medida, una prueba de
capacidad de gestión.
El
Gobierno Federal ya presentó su propuesta económica para el próximo año.
Hacienda plantea un gasto neto superior a los 10.6 billones de pesos y estima
que la economía mexicana crecerá al menos 2 por ciento. También se anuncian
incrementos en rubros como educación, salud, seguridad y campo.
Pero una
cosa es el crecimiento nacional y otra muy distinta lo que termina llegando al
territorio.
Ahí está
el verdadero asunto para Durango.
El
gobernador Esteban Villegas ha insistido en que el estado necesita más recursos
federales para atender sus rezagos y, particularmente, para impulsar
infraestructura. La discusión no termina con lo que viene etiquetado en el
proyecto original del PEF; la pelea presupuestal apenas comienza.
De hecho,
el propio gobernador ha adelantado que habrá que gestionar recursos para obras
que no aparecen con una partida específica, particularmente en materia
carretera, además de insistir en proyectos hospitalarios que Durango necesita.
En la propuesta federal, se ha señalado que una parte importante de los
recursos identificados para obra pública en la entidad está concentrada en la
presa Tunal II
¿Será
suficiente lo que está planteado para Durango frente a lo que realmente
necesita?
La
respuesta no es sencilla.
Durango
arrastra necesidades históricas en infraestructura carretera, salud, agua,
educación, campo y servicios básicos. Al mismo tiempo, el estado pretende
aprovechar la llegada de nuevas inversiones para generar empleo y transformar
su estructura económica. El propio gobierno estatal reporta inversiones en
marcha por miles de millones de dólares y miles de empleos asociados a esos
proyectos.
Es decir,
hay una oportunidad, pero las oportunidades también cuestan dinero.
Una
planta industrial puede instalarse en Durango, pero necesita caminos, agua,
energía, seguridad, trabajadores capacitados y servicios. Una inversión privada
puede generar empleos, pero el gobierno tiene que crear las condiciones para
que esa inversión no llegue a una entidad con infraestructura insuficiente.
Esteban
Villegas llega a esta discusión con un argumento que su administración ha
venido construyendo desde el inicio: finanzas estatales ordenadas,
disciplina en el gasto y capacidad para mantener el equilibrio financiero.
Para
2026, el Gobierno del Estado presentó un presupuesto de 51 mil 550 millones de
pesos y sostuvo por segundo año consecutivo el esquema de balance cero. También
reportó incrementos importantes para educación, salud, campo, seguridad e
infraestructura.
Pero
tener finanzas ordenadas no significa que sobren recursos. al contrario, en una
entidad con tantas necesidades y con una dependencia importante de las
transferencias federales, cada reducción, cada bolsa que desaparece y cada
proyecto que no se etiqueta puede convertirse en un problema para las finanzas
estatales.
Y por eso
la insistencia del gobernador para conseguir más recursos no es un asunto
menor.
La
verdadera discusión de 2027 será determinar qué tanto puede crecer Durango
sin comprometer lo que ya tiene, y qué tanto puede invertir para dejar de
depender únicamente de las participaciones federales.
Porque
también hay otra cara de la moneda, el Gobierno Federal plantea reducir
gradualmente el déficit y mantener una política de disciplina fiscal. Eso
significa que los estados tendrán que competir por recursos dentro de un
escenario en el que las necesidades son muchas y el dinero público no es
infinito.
Y Durango
tendrá que hacer valer sus argumentos, no solamente pedir más.
Tendrá
que demostrar para qué quiere más.
Carreteras
que conecten regiones productivas. Infraestructura hidráulica. Hospitales.
Medicamentos. Escuelas. Seguridad. Campo. Desarrollo regional. Obras que
generen empleo y no solamente inauguren fotografías. Ese debería ser el
criterio.
El
gobernador tendrá que seguir tocando puertas en la Federación, negociar,
gestionar y defender cada peso para Durango. Pero también tendrá que cuidar que
cada peso estatal tenga destino, resultados y sentido social.
El
presupuesto que viene puede representar una oportunidad para consolidar el
crecimiento que Durango busca desde hace varios años.
Pero
también puede convertirse en un año de restricciones si las bolsas federales no
alcanzan para cubrir las necesidades de una entidad que tiene enormes
distancias, comunidades dispersas y rezagos históricos.
Por eso,
más que esperar un presupuesto grande, Durango necesita un presupuesto útil.
Uno que
se vea en las carreteras, en los hospitales, en las escuelas, en el campo, en
los municipios, en los empleos, en los servicios y sobre todo, en el bolsillo
de las familias.
Porque al
final del día, el presupuesto no se mide en miles de millones.
Se mide
en lo que esos miles de millones son capaces de cambiar en la vida de la gente.
Y en
2027, Durango tendrá que pelear cada peso, pero, sobre todo, tendrá que hacer
que cada peso cuente.
#LaHistoriaSigue

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